¿Qué es eso de la masculinidad tóxica?

¿Qué es eso de la masculinidad tóxica?

Mi sueño por ser una mujer independiente y segura no es gratis. Siempre he tenido una lucha constante en contra de las cosas que me parecen injustas y que no me dejan ser yo. Ser preguntona y cuestionarlo todo viene desde bien pequeña, y me ha hecho consciente y crítica frente a las reglas que me han impuesto para ser “una niña decente”. Por eso soy feminista por historia, placer y esperanza. 

El esfuerzo de mis padres por educarme de la mejor manera, fue tan bueno que no dio el resultado que esperaban. Hoy soy la “disidente de la familia”, según mi padre. Ellos, han replicado en mi crianza y la de mis hermanos una infinidad de normas y comportamientos, en la que siempre soy yo, la hija mujer, la que resulta en desventaja. Discuto todo el tiempo contra ellas, pero todo termina en que soy “una víctima” o “solo me gusta pelear”.

Casos similares he tenido con mis parejas y amigos. He tenido que enfrentar señalamientos de loca, exagerada, estúpida, fastidiosa, puta, dramática, cuando muestro rechazo a posiciones abusivas o denigrantes, cuando hablo abiertamente de sexo, o cuando intento expresar mis sentimientos. Y nada diferente he experimentado en el ambiente laboral. A esta carita de ángel no le creen que es la mujer dtrás del proyecto, por lo que prefieren hablar con mi jefe hombre o tratarme de manera condescendiente.

¿Qué le ocurre a los hombres?

Como quejarme no es una opción, hice lo que siempre hago, investigar. Después de mi maratón de Ted Talks y artículos de todas las opiniones, encontré que todo esto se explica a través de la masculinidad tóxica. Básicamente es la atribución de ciertas características de fuerza, poder y dominancia al hombre, intentando justificar su superioridad sobre las mujeres y otros hombres.  Son hombres lo “suficientemente” autosuficientes para solucionar todo ellos solos. Hasta aquí, parece que no había encontrado nada nuevo a lo que muchas ya sabemos. Sin embargo, lo que más me impactó es la manera como esta figura de “macho” ha jodido a los hombres generaciones tras generaciones.

Educados para ser los proveedores, protectores y sostén de la familia, los hombres están atrapados en una trampa que no les permite ser vulnerables, condenando su lado más sensible. Este modelo ha encontrado en la violencia su máxima expresión, pues es una de las maneras más rápidas y eficaces para perpetuarse. Por esta razón, cualquier señal alternativa debe ser ridiculizada, minimizada o eliminada: mujeres, identidades queer, o simplemente hombres que se cansaron de ser machos.

Esto explica la violencia sistemática en contra de las mujeres o la comunidad LGTBIQ alrededor del mundo, a manos de hombres normales, que nunca serán diagnosticados con alguna enfermedad mental. También está vinculado con el hecho de que haya más hombres que mujeres en las cárceles o que sean ellos los mayores victimarios de otros hombres. Además, reprimir constantemente sus sentimientos deriva en depresión y ansiedad, que no son tratadas por su negativa a buscar apoyo, aumentando las tasas de suicidio entre ellos.  Todo está relacionado con esa figura del macho dominante, que no deja en paz a nadie, pero que tampoco permite el cambio.

La mini-crisis existencial

He podido entender con mayor profundidad el problema. Tal vez, ahora, adoptaré una perspectiva mucho más consciente e inclusiva en mi lucha por la igualdad de género. Pero me generó dudas tan malucas, que creo que estoy a punto de una mini-crisis existencial.

Empecemos con lo que queda claro: 1) “género” no es igual a “mujeres”. Todos estamos involucrados y no se puede negar. 2) Qué daño nos hemos hecho tratando de enmarcarnos en lo masculino y lo femenino, como si fueran contrarios. Al fin y al cabo, somos todos humanos, no debería existir problema con las características comunes. 3) Los hombres han sido apartados constantemente de las discusiones sobre los asuntos de género, lo que nubla su capacidad de entender su papel en ellos, haciendo de este un problema social sistemático con un sombrío panorama. 4) Así las cosas, nuestra liberación como mujeres solo será completa cuando los hombres logren también la suya.

Ahora lo que me tiene enredada. Hoy la preocupación está en enseñar a la nueva generación de niñas a luchar contra el sistema que las oprime y a aprovechar todo lo que sus ancestras no pudieron disfrutar. Pero ajá, ¿en qué momento hablamos de enseñar a los niños a luchar contra el patriarcado? Parece que tenemos mucho trabajo acumulado, pues los más pequeños no tienen muchas opciones de elegir. De hecho, necesitamos con urgencia que los padres (de todas las orientaciones sexuales), sean conscientes y empiecen a destruir la masculinidad tóxica con sus hijos.

Nada es fácil en esta vida

¿Será que debemos hacer un cursito para los padres y solucionamos esta vaina? No, como todo en esta vida, la cosa se pone aún más difícil. Resulta que los amigos, familiares y unos cuantos desconocidos más, perpetúan de mil maneras el rol de macho que queremos desarmar. Lo hacen aplaudiendo y copiando comportamientos abusivos o denigrantes, pero aún peor, lo hacen a través de su silencio cómplice. No se trata entonces de exigir a la gente que se agarre a golpes con algún abusador, sino que haya un compromiso de actuar, todos los días, a favor de desmontar la masculinidad tóxica, al punto de que se vuelva inaceptable y no tenga oportunidad de expandirse.

Ahora tenemos otro problema. ¿Quién los hace entrar en razón? Cada vez que intento conversarlo, soy ignorada “por fastidiosa”. Si dejo de insistir, seguiré atascada en este odioso problema. Dicen por ahí que uno no puede cambiar a las personas, pero si no logro que mi padre o mi novio empiecen a romper esa dura coraza de macho ¿los mando a cambiar? ¿Me cierro a las relaciones amorosas? ¿Alguien tiene alguna sugerencia más amigable? A veces quisiera mandar a sacarme el útero, para nunca traer un pequeño e inocente humano a que viva este mierdero.

Solo quisiera que mi padre, mis hermanos, mi novio o mis amigos, sean los que escriben en este momento. Quisiera que fueran lo suficientemente valientes para ser vulnerables.

No hay derecho.

By | 2019-02-17T13:22:42-05:00 febrero 17th, 2019|No hay derecho|0 Comments

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