Cuando las finanzas personales importan

Finanzas personales el triángulo sin bermudas

Solo empezaré diciéndoles que, cuando las finanzas personales importan, estamos más cerca del tercer piso de lo que nos imaginamos..

Les decía ya en un artículo anterior que llevo unos cuantos años enfrentándome a la difícil tarea de “ser grande”, y esto lo incluye todo: desde pagar cuentas exageradas de luz porque “ni cagando me baño con agua fría”, hasta el fresquito que da pagar los tiquetes al paseo de fin de año con la familia, y entre medio el tratar de ser una sujeta responsable con mi cuerpo, mi sexualidad, y mis finanzas.. sí, mis finanzas.

Pero no cualquier tipo de finanzas, vamos a hablar de las finanzas personales de una sujeta joven y alocada.

Esto para una persona que estudió humanidades no es tarea fácil, y aunque siempre es difícil tomar decisiones inteligentes en lo que tiene que ver con las finanzas personales en un mundo tan consumista como el que vivimos, (podría decir que a veces hasta más que en el amor) voy a intentar plasmar en este artículo algunas recomendaciones para ordenar las finanzas personales de una sujeta joven y alocada.

Solo advierto que esto será muy elemental y hasta obvio para muchos de ustedes, pero espero que igual sirva de algo:

Vamos a empezar hablando de que un banco tiene varios incentivos para darte una tarjeta de crédito, siempre y cuando tengas un buen historia crediticio que le asegure el riesgo, su principal incentivo es que después de que uses su dinero lo pagarás tres veces la mayoría de los casos.

Tarjetas de crédito:

Con las tarjetas de crédito pasa todo el tiempo, porque aunque no nos acordemos, nuestras tarjetas, por más gold o silver que sean, tienen plata que no siempre existe en nuestra cuenta bancaria.

Ahora, ¿cuál es el incentivo que tenemos como usuarios de un banco? Principalmente es contar con un espacio (aunque virtual) dónde podamos alojar nuestro dinero, y tener un control de nuestros gastos, y, puntualmente con las tarjetas de crédito, adquirir cosas que no podríamos pagar de una sola vez. Este incentivo está bien, porque al final, ver las tarjetas de crédito como una herramienta que te permita diferir a unas cuantas cuotas un gasto, y adquirir eso que no podrías comprar de otra manera, es no solo un gran incentivo, sino que es costo eficiente.  

El error es cuando no diferenciamos ese fin y caemos en la costumbre de usar estos micro créditos para la vida cotidiana. Esto esta mal por varias cosas, pero yo veo dos a simple vista. La primera es que al final, no sabemos cuánto dinero estamos gastando en el mes porque se difiere el gasto en varios meses, y la segunda porque estamos pagando intereses de cosas que sí tenemos cómo pagar en nuestro día a día.

Por eso aplicaciones como uber se vuelven súper atractivas. En el momento vemos que ese dinero que nos están cobrando no sale de nuestra billetera sino de un espacio virtual que es súper ajeno en ese momento. El tema no es dejar de usar uber, sino entender que pagar en efectivo también es una opción, bueno, y volviéndonos más radicales y hasta sostenibles, también lo es caminar, usar la bici o el transporte público 😉

Al final, lo importante es que recordemos en el día a día, que no tenemos que usar el dinero que no tenemos innecesariamente. Las cosas pequeñas es mejor pagarlas en el acto, evitanto el uso de tarjeta y controlando nuestro costo de vida real.  Si empiezamos a ser conscientes de esos pequeños gastos, al final del mes agradecerás a tu yo del pasado. Y mejor aún, en una playa del caribe también lo harás.

 

FINANZAS PERSONALES

¡Hacer un presupuesto es sencillo y necesario!

Si estudiaste humanidades seguramente no sabes muchas de las funcionalidades de excel, pero la función de autosuma, resta, división y una que otra integral, es casi lo único que necesitas saber para hacer bien lo básico. Bueno, lo último es broma, con autosuma nos defendemos.

Haz un presupuesto y agrega tus gastos fijos. Creo que hace bien agregar en los gastos fijos tu presupuesto para “rifas juegos y espectáculos” igual que el presupuesto que destinarás a ahorrar cada mes. Aunque habrá momentos en los que tendrás que agregar gastos variables al primer ítem, es bueno tener una base.  A mí me ha servido mucho tener como un gasto fijo mi ahorro mensual, de hecho, puedes preguntar a tu banco si existe la opción de que se debite automáticamente de tu cuenta, así no lo dejamos para el fin del mes, porque si es así, nunca nos sobrará nada para ahorrar.

Siempre recomiendan guardar el 20% de lo que recibes, pero creo que para empezar, y sabiendo que cuando nos graduamos no es que tengamos dinero de sobra, si logras ahorrar el 10% de tu salario de manera constante, está más que perfecto.

Lo que yo hago es que ahorro el 20%, pero lo distribuyo en dos cuentas, y en cada una pongo el 10%. La primera es una cuenta donde puedo sacar el dinero cuando quiera, entonces si a fin de mes me quedó faltando algo, solo saco un poco de dinero de esa cuenta y ya está, y aunque trato de no hacerlo, a veces se presentan cosas que me obligan, y no está mal, ese es el ahorro prostituible…

Pero la segunda cuenta es sagrada, ahí se queda el dinero que ahorro y gana un poco de intereses, así que si me va mal un mes en términos de ahorro, ahorré el 10%. Pero si me va bien, ahorré el 20%. Partamos de la base de que los intermedios son maravillosos, así que el peor escenario es aún bueno.

Otra cosa que es clave es ponerle nombre a esos ahorros, para que no creas que es plata perdida. Por ejemplo, yo sé que el primero es para viajes, así que si saco dinero de ahí me duelen mis viajes y lo pienso un poquito. Mientras el segundo lo pienso para mi maestría, o para una casa (a futuro).

Entonces el segundo es un poco más a largo plazo pero tiene nombre y apellido, así me obligo a guardarlo aunque a veces sea difícil ver la importancia de ahorrar dinero para una inversión cuando somos jóvenes y alocadas (guiño, guiño). Está claro que, aunque para mí es educación o vivienda, para ti puede ser otra cosa, incluso capital para arrancar un negocio.

Lo último que quiero compartirles es un top 3 de las aplicaciones o programas que podrías usar para darle fluidéz  a tus finanzas personales:

-Split fair:

Ideal para cuando estás de viaje y quieres dividir los gastos con alguien. Les va a permitir agregar diferentes divisas y desenredas los “¿me prestas?” “¡Acuérdate que ya te pagué”! Si tienen roomie también va a servirles harto.

-Programas de Millas:

Puedes pedir una tarjeta en tu banco que te permita ganar millas con tus consumos.

-Spendy:

Si definitivamente el excel no es lo tuyo, intenta con una aplicación como Spendy (solo para Mac 🙁 )

Ojalá de algo te haya servido este artículo, más cuando sabemos que ser mujer tiene un impuesto, y es rosa.

By | 2018-11-21T10:38:35-05:00 noviembre 18th, 2018|Sin Filtro|0 Comments

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